Plasticidad Visual Cerebral

Plasticidad Visual Cerebral

Autora: Dra. Giovanna Villamizar

El ojo es una de las primeras estructuras del cuerpo humano en desarrollo, de hecho, su formación es evidente hacia la semana   cuarta de gestación, por lo tanto, es un órgano vulnerable a daño, durante todo el tiempo de embarazo, así que debe verificarse al momento del nacimiento que su formación se encuentre completa   y sana.

Es muy común desconocer cuándo se debe realizar la primera valoración por oftalmología pediátrica, ya que se encuentran conceptos errados que retardan este proceso y que pueden dejar secuelas permanentes en la visión

De acuerdo a la academia americana de oftalmología pediátrica, la primera valoración debe realizarse al mes de nacido en niños pre términos y a término, ya que debemos valorar si él bebe presenta algún tipo de opacidad en cornea o cristalino   como es el caso de las disgenesias de segmento anterior o cataratas congénitas, la cuales de no ser diagnosticadas a tiempo tendrán un efecto devastador en el proceso de aprendizaje visual en los niños,

Debe  hacerse un examen completo de la retina, para esto él  bebe debe ser dilatado con unas gotas que se aplicaran previamente  a la valoración del oftalmólogo  pediatría, las cuales son totalmente inofensivas para el niño, pero indispensables  y primordiales para poder tener  acceso a la  cámara posterior del ojo y verificar  de una manera precisa que el nervio y la macula del paciente   ( zonas anatómicas de enfoque y conducción del estímulo visual  hacia el cerebro )  se encuentren sanos,

 

También podemos verificar que  él bebe no haya presentado exposición previa a   citomegalovirus, rubeola virus,  toxoplasmosis ocular entre  una gran probabilidad de patología infecciosas que pueden causar  daños en el órgano y que además pueden llevar al niño a requerir tratamiento  sistémico profiláctico  prolongado  como es el caso de la toxoplasmosis congénita,   que en la mayoría de los casos suele diagnosticarse  en  estas consultas  sin  que el niño  haya presentado manifestación alguna de enfermedad.

Luego los controles deben ser realizados semestrales es decir cada   6 meses hasta que el niño cumpla los   7 años, periodo donde terminar el proceso de aprendizaje visual, y de haber presentado alguna alteración durante este tiempo que no se diagnostique de manera oportuna, dejara en los niños ambliopía como secuela sensorial (trastorno sensorial conocido como pereza visual y/u ojos perezosos).

El sistema visual aporta el   86% de la maduración cerebral, por lo tanto, cabe recalcar que los sistemas de aprendizaje e inteligencia requieren de un aparato ocular integral sano.

De presentarse alguna alteración, el especialista deberá colocar el tratamiento oportuno para cada paciente.

 

Existe una historia para contar a los niños

 

Había una vez un recién nacido llamado Juanito, como todo recién nacido Juanito tenía   2 ojos y un cerebro, los ojos estaban muy contentos porque, iban a ver cosas muy lindas.

El cerebro también estaba contento porque los ojos le iban a contar lo que veían. Al principio los ojos y el cerebro eran muy amigos e inseparables, el ojo derecho comenzó a ver y todo se lo contaba al cerebro, pero el ojo izquierdo estaba enfermo y no veía bien.

El ojo izquierdo se puso triste porque no le podía contar nada al cerebro, al principio el cerebro también se puso triste por su amigo, pero después estuvo tan contento por lo que le contaba el ojo derecho, que se olvidó de su otro amigo, el ojo izquierdo.

Pasaron los años Juanito creció y solo el cerebro de Juanito veía por el ojo derecho, el ojo izquierdo seguía callado y triste. A Juanito lo llevaron al colegio, pero comenzó a irle mal, entonces el cerebro se puso triste porque no sabían que estaba pasando “el solo sabía que estaba viendo bien “

La Dra. Giovanna Villamizar oftalmóloga pediatra examino a Juanito, y descubrió que no veía por el ojo izquierdo, la mamá quedo profundamente preocupada, pero la Dra. Villamizar le dio tratamiento al ojo izquierdo.

El ojo izquierdo de Juanito se puso muy contento porque veía un poco mejor y quería contárselo a todo el mundo. Pero como paso tanto tiempo callado y solo no sabía comunicar lo que le pasaba, el ojo izquierdo trataba de hacerse entender, le mandaba señales al cerebro pero este estaba tan contento con el ojo derecho, ya se había olvidado que el ojo izquierdo existía, pero aún no era demasiado tarde, poco a poco el ojo izquierdo se fue recuperando pero nunca llego a igual la hermosa visión del ojo derecho, porque tenía ambliopía

Moraleja del cuento   es mejor prevenir a tener que tratar

Por esto invitamos a todos los padres a consultar de manera oportuna a su oftalmólogo pediatra, su hijo se lo agradecerá

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